lunes, 12 de mayo de 2008

Ayuna de lapiceros o Morir en hoja vacía es la calamidad más inmunda para un escritor

Los cuadernos abrigan una ayuna de lapiceros, 
se jabonan de soledad los renglones, 
escondidos vagan por carreteras de ideas 
sin encontrar el terreno idóneo. 
Como el morir en hoja vacía
es la calamidad más inmunda para un escritor, 
vigila bajo corazas tumefactas cualquier frasco hermético 
sea de hielo,
de fuego, 
no importa, 
¿que encubre la cinta de la noche?:
bordean alaridos, 
dedos de pies,
manos en el rondel de los sikuris
—es posible no morir—, 
se engendra una alcoba donde habita la esperanza,
el color matemático de la fe:
una imagen en la línea, 
una frase en la hoja,
el escritor [aún] no ha muerto.
Moisés AZAÑA ORTEGA

lunes, 5 de mayo de 2008

¿SOMOS LIBRES?


* Imágenes extraídas de Internet, yo solo las he colgado y le he añadido un título (a propósito de estos días violentos en Perú porque el Gobierno de Alan García a toda costa quiere beneficiar a los extranjeros, incluso matando a los propios peruanos. Y no se puede decir nada, sino eres señalado como terrorista. Igual salimos a protestar. Nuestro grito podrá más que las balas).

sábado, 3 de mayo de 2008

AUNQUE NOS COSAN LAS LENGUAS



No solo es una vergüenza, sino un escándalo que incluso un ciego puede oler. Es delito contra la libre expresión: ¡dónde queda la democracia que tanto cantan? El acoso del Gobierno contra quienes reclaman Justicia cada vez se hace más insoportable, menos disimulado. Regresamos a los noventa, a los ochenta, a la dictadura. ¿Acaso a lo largo de los años, en vez de acumular experiencia para ya no cometer las mismas fallas que nos alarman, reciclan inmundicias, errores sin descaro contra el pueblo que los ha electo?

Bajan los salarios y los pobres son más pobres, crece el hambre bajo los techos sin techos, y los precios es lo único que crece en los cuerpos. En una palabra, este segundo Gobierno del Apra es un espejo del primero. Peor: un espejo roto. Luego, como un niño que se equivoca y quiere exculparse, imputan crímenes a cualquiera que no concuerde con sus ideales y cargan todo su arsenal contra ellos.

Es lo que ha sucedido con M y otros seis peruanos detenidos en la frontera norte. M, estudiante de San Marcos, miembro del grupo cultural Círculo del sur, solo por asistir al segundo encuentro de la Coordinadora Continental Bolivariana realizado en Quito, ha sido detenida. Se le acusa de conspirar contra las Cumbres de Jefes de Estado a desarrollarse aquí en Perú, sin siquiera tener pruebas. Esta falta de pruebas evidencia la forma en que procede el gobierno aprista para desbastar la libertad de expresión y pensamiento. No lo logrará, aunque nos cosan las lenguas o nos corten las manos, nuestras ideas seguirán enteras. ¡Basta ya de opresión: liberen a M y a sus compañeros!



Moisés AZAÑA ORTEGA

LLUVIA XXI O TUS OJOS TIENEN EL COLOR DE LA LLUVIA U OJOS LLUVIA



Mayo llega desprendido de himnos festivos
camina suave
impúdico
 larga carretera de días y de muertos

 llueve
y   llueve

 llueve

Abril tapizó sobre él la más baja soledad
 terreno agrio de losetas heladas
candil sin llamas con sonidos de ambulancias

y de pronto dejamos de andar

de andar dejamos

dejamos de pisar

el camino se hizo fango
el camino se hizo olvido concreto

nos quedamos sin rutas 
sin monedas
sin ruidos de talleres

 adelgazamos sobre terrazas y salas
las paredes  los nosocomios  las mayólicas
los vecinos y los hermanos vinieron a nuestro velorio
todo se hizo carne y chicha de jora
gusanos
materia  sobre materia
muerte de todos los días
comprar un periódico a la mañana
muerte de todos los días
y leer las noticias con café sin leche
muerte de todos los días
las bocas se llenan de bocas muertas
los hospitales se llenan de almuerzos y platos fríos
eres polvo sentado sobre silla de fierro
las camas
no podemos dormir en estas camas
cunde la desesperanza en las sartenes quemadas

 Llueve
 Llueve
 Llueve
en MAYO Llueve

me dejó abril
me dejaron los meses

el constante abandono de estos días sin rostro  
sin tregua  
sin el entusiasmo necesario que llevan quienes alzan el hombro

plato desierto
sobre la mesa
un pedazo de hueso
hojas quemadas
ollas de tizne
fuego en la cocina
grasa en las paredes

moriremos solos
otra vez moriremos solos
en vano tantos siglos sobre siglos
moriremos sin amor
con la idéntica soledad de nuestro rostro

Moizés AZÄÑA

jueves, 17 de abril de 2008

VALLEJO DESDE SUS HUESOS HÚMEROS


Otoño es en Perú. En París, primavera. No obstante, Vallejo siente el tiempo de Perú y su piel registra las voces del frío que empiezan a cantar cuando el alba ya da su primera luz por la ventana peruana. Pero él sigue acostado en París, enredado entre una sábana que cada día le parece más miserable, más calata: la risa del frío le da una cachetada y tiembla y los ojos no quieren abrirse... Los minutos no gatean, ni caminan, y cuando salen de su noche ni siquiera se persignan, solo corren y corren y corren, a cada paso más rápido y ya es tarde para abrir los ojos, ya es tarde para atender la vida, estás afuera… Cesa el clamor de regresar a su país natal.
“César Vallejo ha muerto”… Indiquemos, mejor, que ha resucitado, o citando a la realidad: nunca ha muerto. “Cuando alguien se va, alguien queda”. No sólo por sus palabras que reemplazaron a las semillas, sino por toda la acción sacrificada que desvistió su alma hasta dejarla, y que convive aún con nosotros:

más vivo que nosotros mismos.

Su nombre lleva impregnado el olor peruano y el dolor mundial de los maltratados por el Estado, la injusticia, aquellos que visten prendas de tachuelas en el trabajo para vivir o ,como es usual decir, sobrevivir.
De la mano de la miseria, el hambre, la techumbre de su casa tapizada por la noche y la cama de lágrimas, vio el fulgor un 16 de marzo hace 116 años, en Santiago de Chuco, y sintetizó “Yo nací un día que Dios estuvo enfermo, grave”, siendo el último retoño de los ya doce hijos. Su vida misma constituyó el embrión de su razón por la cual cristalizó en sí aquella manera genuina y espléndida de martillar su sentimiento en cada madero de sus palabras, irradiada en renglones eternos de queja y dolor humanos, pues “hay golpes tan fuertes en la vida”, y sí que los supo. Su hermano Miguel y su madre se murieron (“Dios mío, tú no tienes Marías que se van”) cuando aún llovía sobre su piel el ornamento de la juventud. Injustamente encarcelado por 112 días escribe Escalas melagrofiadas y la mayor fracción de su excelso poemario Trilce, título del que aún hoy se trata de saber su exacto significado.
Ha dejado sus letras empapadas en todo recoveco: poemas, ensayos, cuentos, novelas, teatros, crónicas… Su obra, diluvial y ostentosa: un lienzo divino de dolor, rebeldía, color claroscuro, pinta que sea uno de los escritores que comande el pináculo del S. XX. De suntuoso bocado en sus versos y de un glamour perenne en el sufrir, la vida y sus derroteros poblados de féretros, Vallejo ha sido, es y seguirá siendo un ícono en la poesía, junto con otros extraterrestres de la lírica y por ello es estudiado en las páginas universales.

"Yo no sufro este dolor como César Vallejo. Yo no me duelo ahora como artista, como hombre ni como simple ser vivo siquiera... Hoy sufro solamente". Y ahora, abril, “como es hoy de otoño” en Perú, porque Vallejo falleció en otoño, como señaló, no importa si en Paría haya sido primavera, el lugar donde le urgía volver era otoño, se cumple 70 años de su partida a la eternidad. La oscuridad de la muerte lo sepulta un “Viernes Santo más dulce que ese beso” 15 de 1938, en la mañana de la ciudad parisina, vaticinada por él: “Me moriré en París con aguacero/ un día del cual tengo ya el recuerdo”, pero no hubo aguacero sino en Perú, y lo sigue habiendo: aguacero de homenajes y de frutos que sus versos sembraron.
Los aplausos se propagan, se encienden desde los corazones hasta aquel verso que Georgette clavó en su lápida (“He nevado tanto para que durmieras”) y Vallejo siente que vive otra vez. Y, desde luego, vivirá siempre: su poesía es eterna.


Moisés AZAÑA ORTEGA

jueves, 3 de abril de 2008

DANZAS PRECASTELLANAS



Abril se pinta con lentejuelas y bolígrafos 
está llena de árboles 
y falsos cementerios. 
Es el mes del idioma impuesto. 
Lloramos, 
reímos 
y sentimos con la lengua.

Si te digo, por ejemplo, 
"te quiero" 
¿podrá tu corazón entenderlo?
Si te digo, por ejemplo, 
"me voy", 
¿tu sonrisa se desfiguraría?

Somos nuestro idioma
 mientras pensamos
 y sentimos, 
y puede que tu corazón también dé un brinco en jeroglífico o quipu
 cuando de casualidad nos chocamos 
y no decimos ni una sola palabra 
de las tantas que existen en nuestra olvidada lengua.

Moisés AZAÑA

miércoles, 26 de marzo de 2008

RIBEYRO: EL JULIO RAMÓN: Un gallinazo con fina pluma.







Ribeyro: El Julio Ramón.

Ribeyro: El Julio Ramón. Ribeyro: El Julio Ramón. Ribeyro: El Julio Ramón. Ribeyro: El Julio Ramón. Ribeyro: El Julio Ramón. Ribeyro: El Julio Ramón. Ribeyro: El Julio Ramón.
Ribeyro: El Julio Ramón.

Ribeyro: El Julio Ramón.

Ribeyro: El Julio Ramón.

Ribeyro: El Julio Ramón.

Ribeyro: El Julio Ramón

Ribeyro: El Julio Ramón.
Ribeyro: El Julio Ramón.

Ribeyro: El Julio Ramón.
Ribeyro: El Julio Ramón.





Disculparán ustedes,
pero ante Ribeyro siempre me quedo sin palabra.


Moisés Azaña.

domingo, 23 de marzo de 2008

PISANDO EL ACELERADOR... Y LOS DERECHOS.

El énfasis del presidente de la República por acelerar el crecimiento macroeconómico en los plazos más breves, sobre todo vendiendo o concesionando unilateralmente tierras y bosques al gran capital minero, petrolero o forestal seguirá originando conflictos sociales; pero lo más grave es que no impulsará un crecimiento significativo del empleo de calidad ni reducirá considerablemente los elevados porcentajes de pobreza.
El concepto equivocado sobre el que se asienta esta tesis tan antigua como la Colonia es que hay que poner en actividad y en valor tierras desocupadas (o mal ocupadas): "No obstante el mito de 'tierras baldías' (.), la expansión espacial de la minería que esta inversión implica no ocurre en tierras vacías. Por el contrario, se da en tierras ya ocupadas y que son propiedad de otros, tierras que tienen significados culturales e históricos para sus moradores y tierras que son la fuente de diversos activos naturales que sustentan las estrategias de vida de estos pobladores" (Anthony Bebbington, Minería, movimientos sociales y respuestas campesinas, IEP y Cepes, 2007).
El peligro que se cierne sobre grandes sectores rurales no es un asunto del futuro. Como lo denuncia Luis Zúñiga Rosas, presidente de Conveagro, el camino en esa dirección ya se ha iniciado con normas muy concretas: "La seguridad y la vigencia de las comunidades campesinas se han puesto en grave riesgo con la dación del D.L. 994, porque las tierras comunales sin título de propiedad, que comprometen a más de 1,100 comunidades campesinas, podrían revertir a favor del Estado y este, al amparo de la norma, entregarla en concesión o venta al gran capital privado. Ese es un riesgo y un peligro".
Como señala el mismo Zúñiga, la vía debería ser la inversa: primero el Estado titula o ayuda a titular las propiedades de las comunidades y después los comuneros deciden qué hacer con sus tierras: "cualquier acción o decisión respecto de las comunidades debe comenzar por que el Estado, a través del Minag y la Cofopri, agote los esfuerzos para culminar el proceso de titulación y saneamiento de las tierras".
¿Entenderá el Gobierno que resucitando al MRTA, "peruanizando" a las FARC y convirtiendo a los chavistas en terroristas no impedirá la protesta social sino que solo la criminalizará? Hace falta una propuesta que tome en cuenta por lo menos tres orientaciones, como lo plantean para la sierra rural la FAO y el Banco Mundial (2002): aumentar los ingresos rurales de manera sostenible (para los minifundios, habría que valorar la experiencia de los 'yachachiq' promovida por el Instituto de Alternativas Agrarias); mejorar sustancialmente la educación rural y los servicios de salud; y apoyar el desarrollo institucional local y regional para sostener el crecimiento y la capacidad de las personas para administrar sus propios asuntos.

Firma: Santiago Pedraglio.

viernes, 21 de marzo de 2008

Travesuras de la niña MALA



No creo que en el planeta que nos toca vivir exista una mujer de las características específicas de la niña mala y, si la hay, espero no ser yo el Ricardito.

Cuando inicié la lectura, confieso, quedé algo desilusionado con Vargas Llosa, no me gustó del todo, no me atrapó desde el principio. Seguí, a picotazos titilantes, caminando por los renglones y así fue que, ni me atrapó ni me ahorcó, solo que sin darme cuenta en alguna página ya estaba enamorado de la forma más extraña: me tiró a su cama de vaivenes de esta terrible historia de amor y quedé a sus pies como flacuchento Quijote a su idílica Dulcinea.

Hay momentos y momentos de la obra donde nos asalta la catarsis. Es inevitable. No me faltaron, también, las ganas de asesinar a las hojas en donde la niña mala explaya una frialdad casi, o quizá, inhumana, dejando al enamorado e imbécil Ricardo en ese oscuro salón de la depresión. Una y otra vez y otra vez. Disculpen ustedes, pero así fue, así es, léanla. Él intenta, abrumándose de trabajos, despejar la hermosa y penetrante imagen de la niña mala, evadir sus recuerdos y, con ello, el amor sofocante que le saca del plano terrenal. Y sin embargo, de nuevo como un Lázaro, del averno ella resucita, perturbando más la ya actitud haraposa del señor niño bueno, el pichiruchi.

No es que sea un poder providencial, pero Vargas Llosa encuentra una manera de sostener y cautivar al lector. Tratándose de él, no es un logro, sino una obligación como todo buen escritor. Vivir lo que se lee, sentir hasta la propia enfermedad que acaece la niña de mil nombres, es el prodigio que el escritor peruano utiliza con suma naturalidad y que contagia de manera casi sumisa, incluso sin requerir de pausas siquiera para respirar.

Aunque no es su mejor novela, si no has leído a Varguitas, esta sería una magnífica obra con que podrías iniciar. Iba a decir: que ningún mortal debe dejar de lado, pero eso ya lo dejo a decisión de ustedes. Serán presos de todo lo que sucede, les hará viajar por distintos países y en cada uno de los sentimientos de los personajes, le abrirá los ojos sobre las distintas vestimentas del amor.
Moisés AZAÑA ORTEGA

Poemas de César Vallejo

Algunos pequeños fragmentos de la obra del eximio CÉSAR VALLEJO:

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios;
como si ante ellos,la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
Son pocos; pero son... Abren zanjas obscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán talvez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.(Fragmento de: «LOS HERALDOS NEGROS»)

Dios mío, estoy llorando el sér que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!
(fragmento de: «LOS DADOS ETERNOS»)

—No vive ya nadie en la casa —me dices—; todos se han ido. La sala, el dormitorio, el patio, yacen despoblados. Nadie ya queda, pues que todos han partido.Y yo te digo: Cuando alguien se va, alguien queda. El punto por donde pasó un hombre, ya no está solo. Únicamente está solo, de soledad humana, el lugar por donde ningún hombre ha pasado. Las casas nuevas están más muertas que las viejas, por que sus muros son de piedra o de acero, pero no de hombres. Una casa viene al mundo, no cuando la acaban de edificar, sino cuando empiezan a habitarla. Una casa vive únicamente de hombres, como una tumba. De aquí esa irresistible semejanza que hay entre una casa y una tumba. Sólo que la casa se nutre de la vida del hombre, mientras que la tumba se nutre de la muerte del hombre. Por eso la primera está de pie, mientras que la segunda está tendida.
(Fragmento de: «NO VIVE YA NADIE»)

Vengo a verte pasar; hasta que un día,embriagada de tiempo y de crueldad,vaporcito encantado siempre lejos,la estrella de la tarde partirá! Las jarcias; vientos que traicionan; vientos de mujer que pasó! Tus fríos capitanes darán orden; y quien habrá partido seré yo...
(Fragmento de: «BORDAS DE HIELO»)

ASÍ SEA











En este tiempo demasiado se habla, se promete, se juega de voces... Las palabras son el símbolo exacto de la sociedad. La palabra, solo viento con significados. Para conquistar a un ser querido muchos disponen de artimañas sutiles que elaboran en el instante y que si son bien o ingenuamente recibidas podría flechar el objetivo. Por ejemplo, cada vez que se acercan las elecciones para un nuevo presidente —sea de cualquier asociación, sobre todo del país— pululan las propuestas vagas en cuanto fondo; sirven más para adueñar un corazón que para realizar en sí la semilla que desarrolle el tiempo y el espacio en productos de evolución. Perdonen que lo diga tan ampuloso [mal], la culpa lo tiene mi edad y mis lecturas decimonónicas.

Aunque las palabras, en su mayoría, se estén degradando, son las palabras las que inician el cambio, son las palabras el germen del árbol que sostiene el mundo de los hechos (¿se nota que he estado leyendo libritos de filosofía?). Si bien no podemos vivir solo de pensamientos, estos son necesarios para la transformación. Quiero decir, realización. Pensamiento sin acción es amor sin cuerpo: no podemos quedarnos soñando, requerimos del acto bien guiado, pero ante todo, pensamiento bien dirigido. Conductor viene de conducir (en latín, ducit), y nosotros, sobre todo nosotros, debemos ser los conductores de nuestras vidas. No se nos pide más. Y para ello es básico la herramienta —fíjese bien el menú— de nuestro pensar (creo que ya lo he dicho, pero hay cosas que debemos repetir, somos animales amnésicos). Y pensar de la misma forma como aprendemos un nuevo arte. Practicarlo día a día. Hora a hora, minuto a minuto. En lugar de entrar a tu red social de Internet, entrar a tu cerebro con la fija idea de crear. Y toma muy en serio este arte que, sin él, todas las demás son meros flatus vocis. 

Se piensa con palabras e imágenes y si estas las mal conducimos, nuestro único fin es la ruina. O, en todo caso, la mala rutina que, para el caso, es lo mismo. Y para decirlo en lenguaje horrible, en la onda de mis primeros escritos, podría escribir que desde malecones intrínsecos de mi infancia se fue cuajando mi deseo por despertar hoyos —disculpen lo rimbombante que no tiene nada que ver con el buen amado Rimbaud—, desenterrar realidades opacas y aliviar mi gigante anhelo tostado de definiciones oscilantes y de muecas inusitadas. 

Quisiera, en efecto, que este blog, aún baldío de frutos, prospere en el terreno seco que hay que regar (labrar sería una mejor palabra), para saborear todos de la miel frondosa del conocimiento (rayos, no puedo creer que escriba tan mal, solo espero que la idea se entienda). Conocimiento para pintar una nueva y mejor realidad (ya parece mitin). Se necesita obrar, se necesita(n) cambio(s). En plural. Se requieren acciones de verdad, ya no basta el «Hay, hermanos, muchísimo que hacer» vallejiano, díganme qué o cuál es el muchísimo muchísimo que hoy están haciendo. Todos están invitados a sembrar sus palabras y probar de sus actos. Así sea. Pero, por favor, que así sea. Ya basta de excusas, ya pasamos el 2000, el futuro es ayer. Y tú, ¿qué has hecho hoy, qué estás haciendo en este momento? No te quedes sin presente.

Moisés AZAÑA