sábado, 4 de octubre de 2014

mayo de 2010


domingo 9

Porque escribo pero no soy escritor, porque no soy un ejemplo, porque soy demasiado humano, porque mi condición es la de hombre sin voluntad, de muchas desidias y de muchos sueños. Porque me invaden demasiadas interrogantes, demasiados demonios y no puedo con todos ellos, mi debilidad es debilidad y mi fortaleza es aún no tenerla. Porque se presentan tantos símbolos, tantos barcos, tanta tierra, tantas líneas sin boca, que termino ahogándome con mi saliva. Porque no nací como ser de perseverancia. Porque no dispongo del tiempo necesario en que me sienta (sentir, sentarme) tranquilo, y cuando lo tengo, hago cualquier cosa, menos cumplir conmigo mismo. Porque pierdo péndolas en el futuro reciclando pasados de todos los colores, porque me ilusiono fácilmente y no tan fácilmente me desilusiono. Porque dispongo de paganismo desleal y carezco de aquello que llaman fe y a veces también de esperanza. Porque escribo cada vez que me acuerdo, y así, lo sé, no llegaré jamás a ser escritor, y tal vez nunca lo sea. Entonces viviré en un eterno sueño. Sin estar soñando. 

mayo 2010
Moisés AZAÑA

miércoles, 10 de septiembre de 2014

cuando alguien nace con el corazón roto
es muy difícil no dolerse por cualquier cosa


junio 2013

moisés AZAÑA

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Inhabitado



C., el día de tu cumpleaños llegué un poco deshabitado de mí. O por decirlo en otras palabras: era como un cuerpo que andaba sin la sustancia que le permitía caminar. Pero andaba ¿te das cuenta de lo ilógico? Yo era en ese momento, en esa noche, lo ilógico que podía trasladarse de un punto a otro por puro afán de saludarte. Y llegué a tu casa del mismo modo que salí de la mía: terriblemente inhabitado. Con el cuerpo a kilómetros de mi cuerpo, a infinidades de la parte que me compone.

Si por dentro estamos compuestos de un montón de fragmentos, todos han de estar unidos. Bueno, yo esa noche llegué con esos fragmentos separadísimos. Y así estuve toda la madrugada aunque quizá no te diste cuenta. Y cuando tu hermano me acompañó hasta la puerta y me despedí comprobé que continuaba igual. O peor: más deshabitado, totalmente deshabitado. Más ido. Podría decirte más perdido, pero sé que el perderse tiene otros efectos. Y además una cosa es perderse teniendo en cuenta que se está perdido y otra hacerlo sin conciencia. Yo estaba muy consciente de que no me habitaba, que eso que era yo estaba en otra parte y que había una urgencia por volver. Pero algo faltaba y no sabía qué era ese algo. Y si en el fondo lo sabía, había una traba que impedía, por mi bien o por mi mal, que saliera a flote. Tal vez esto te suene un poco metafísico, pero es una forma de explicarlo, perdona; solo que la vida transcurría sin que yo me pudiera hacer cargo de mí mismo. Era la inercia quien hacía todo lo que podías ver, la inercia y quizá también un poco el whisky.

Al salir de tu casa sin poder despedirme de ti, se me dio por caminar. Lo poco que quedaba o sobraba de mí pudo dirigirme. Había, no te imaginas, como un deseo terrible de volver a toparme con esa parte mía que andaba por otros lares. De todos modos tenía que caminar hasta el paradero, no había pretextos para no hacerlo. Esa distancia sin embargo no me bastaba, así que, como diría Vallejo o Machado o tantos otros, eché a andar y puse a Moisés en mis hombros (puse a Moisés en los hombros de Moisés). Es curioso que tanto peso adentro, una vez puesto en los hombros lo haya sentido ligero. Será que el dolor metafísico no se mide por kilos ni decibeles como podría ocurrir con el dolor físico. Es que la pena metafísica te aplasta física y espiritualmente, casi podría decirse que te arrastra. Había algo distinto de todos modos en esa caminata, además de la sensación de las seis de la mañana, la bruma, las aves que no dejaban de cantar y volar como buscando algo o simplemente que alguien las escuchara. La Javier Prado a esa hora y en ese invierno de domingo era una desolación moribunda. Parecía, no te miento, que un funeral hubiera pasado o que esperaban a que pasase.

Mi paso no era ni lento ni apurado, quizá yo era el funeral que esperaban. No tenía ningún apuro con la hora, lo único que deseaba era volver, no a mi casa, como ya te dije, sino a mí. Te lo hubiera contado esa noche, pero no se podía, era tu cumpleaños y tenías que estar con todos y con nadie a la vez, una manera de Dios omnipresente que se comunicaba universalmente pero en la que nunca podía estar con nadie. Es el vano poder de la ubicuidad. Tontos humanos que creen ser tocados (aunque puede que en lo tonto radique la mayor felicidad). Pero no nos vayamos por las ramas que vienen lo pajaritos y nos dejan sus encargos, de todos modos tú y yo conversamos un poco, no a la manera de Dios y sus discípulos, sino más cerca, aunque no recuerdo mucho, ¿qué nos dijimos?, creo que el whisky ya se me había subido y ese cielo percudido estaba más cerca; disculpa si continuaba a mil distancias. Si me pongo más Eurípides todavía, afirmaría que por dentro llevaba un velatorio de mí mismo. Y era imposible comunicarlo o trasmitirlo, agregaría Gorgias. La razón, varias. La razón, ninguna. Todo lo inexplicable que pueda pasarme se sucedía. Y lo único que me quedaba, como siempre, era seguir.

Es un poco desesperante el camino por delante. ¿Por qué la meta tiene que estar hacia adelante y no hacia atrás, quién lo dispone? Si yo fui, como ya te dije, es porque quería saludarte, salí de mi casa y olvidé llevarte el pequeño qepd. No es la gran cosa, pero mis manos hubieran tenido al menos algo para darte. Un poco por eso se me ocurrió la idea de que todos te escriban, incluso yo. Ahora te dejo pensando que la próxima que nos veamos será un tanto lejana. No sé por qué lo siento. Definitivamente ambos paramos algo ocupados, pero más allá de eso, así no lo estuviéramos, siento o quiero, no lo sé, alejarme un poco de todo y de todos, como aprender a morirme sin que nadie se dé cuenta (en mi cabeza suena tipo soundtrack «Here, there and everywhere» del Revolver). Ser la ausencia que siempre he sido, confundir este momento con este vacío que se prolonga, con esta derrota que no me abandona. No sé, necesito aprender a resucitar. O fácil necesito morirme de verdad, no sé. Hasta pronto.

junio 14

Moisés Azaña,
un infiel servidor

lunes, 7 de julio de 2014

COSAS DEL MUNDIAL III



Sí, perdió Costa Rica, y perdí mi apuesta con un tercio del mundo. Pero nadie me puede quitar lo soñado. Llegamos a penales y aunque Pinto sabía que me jugaba la vida, sacó a Campbell en el preciso momento en que me fui a sacar la ropa de la lavadora. Así me castigaba por no ver entero todo el partido. Lo del cambio del arquero grandulón de Holanda fue pura psicología barata. En verdad, era pa ganar. Al menos gané con Brasil. Era viernes por la tarde y tuve que escaparme un rato del homenaje al maestro para ir a ver el partido. Toda una odisea por ver al menos el segundo tiempo. En fin, ahora se viene el Brasil–Alemania y el Argentina–Holanda, buenísima semifinal. Como mis apuestas siempre son más sentimentales que instintivas he apostado por Brasil y por Argentina que son los que quisiera que ganen (si alguien quiere apostarme, inbox). Hasta ahora los partidos de Argentina han sido aburridos. Por fin, en todo el mundial, va a tener alguien con quien medirse de verdad. Brasil la tendrá muy difícil contra Alemania después de que medio mundo haya querido lesionar a Neymar y el colombiano lo haya logrado. Por lo menos ahora no le harán más faltas. De todos modos la final será Brasil – Argentina y Brasil campeonará. Sí, otra vez soñando, pero de momento es lo único que me queda.

MOISÉS

AZAÑA

jueves, 3 de julio de 2014

COSAS DEL MUNDIAL II



En un acto casi suicida he apostado por Costa Rica. Pa que vean que eso de que nadie apuesta por Costa Rica está alejado de la verdad, aquí estoy yo para dar el hombro y mi bolsillo. Ya, está bien, la he cagao, fue muy irracional de mi parte, pero nadie me puede quitar el derecho de soñar. Sí, fácil la naranja mecánica otra vez despierta y arrasa a los pobres ticos. Veremos, esperemos que no, Moisés Azaña. Ahora en un instante de lucidez ya no he apostado con medio mundo, sino solo con un tercio. Hay que decir que de todos los latinoamericanos el país que la ha tenido más fácil y ha tenido más suerte ha sido Argentina. Hasta ahora. Si no llega a la final, será pa matarlos. En cuanto al Alemania – Francia, aunque culturalmente tengo cierta inclinación por los hijos de Piaf, en el marcador de más tarde me inclino por los hijos de Hitler (lo de más tarde, definitivamente, será otra guerra mundial). Con respecto al Brasil – Colombia todavía no sé por quién lanzarme, con los dos simpatizo. Si me voy por quien está jugando mejor, no la dudo y apuesto por Colombia, pero Brasil es Brasil y mi deseo de que Brasil campeone no me permite traicionarle con una apuesta. No sé, pero mi hermano me ha dicho que si Colombia gana, ya queda campeón. Yo le he dicho que si Costa Rica gana, para extrañeza de todos, será el campeón. No sé, pero quizá ya deba empezar a prender velitas. 

MOISÉS 
AZAÑA

sábado, 28 de junio de 2014

Cosas del mundial




Ganó Brasil y tengo mi primera apuesta ganada. Debería decir mi segunda apuesta, pues antes ya he perdido una y ganado otra. Pero siento que esta es recién la primera, las anteriores casi ni me interesaban y lo hice solo con una o dos personas. Esta, en cambio, la he hecho con medio mundo. Y de un minuto a otro ese medio mundo ha pasado a deberme. Es curioso todo lo que se juega detrás de un partido de fútbol, el narrador del Brasil – Chile decía que todos los brasileños sufrían por el partido y, claro, también los chilenos. Falso, yo también sufría. Yo, imagínense, un peruano hincha del Sport Boys que no ve fútbol y se levanta a las seis de la mañana para ir a enseñar y va por las noches a la universidad a escuchar clases de Latín, Marx, Husserl y otra gente que ya no existe. También C. y a todos los que les aposté que Brasil ganaba sufrían lo mismo. Hay un mar de gente anónima en todo el mundo que se muerde la lengua y se le estruja el corazón tras esos noventa o más minutos inacabables. Y quizá no tanto por una apuesta, sino por lo que puede significar una derrota o un triunfo. Pero mamá, quien me acompañaba en la sala, seguía tejiendo y nos decía a mis hermanos y a mí que no gritásemos, sobre todo en el momento de los penales. Ahora se juega el Uruguay – Colombia y esperemos que Colombia dé todo porque la vida de mis bolsillos en esta semana depende totalmente de sus pies. Empiezo a extrañar a Falcao. 

Moisés Azaña 

P.D.: L. discúlpame, me levanté tarde. Espero verte pronto.

domingo, 15 de junio de 2014

ECLIPSE





Cuerpo sin escarcha
Cuerpo de escarcha
Que se pierde entre las manos.
No sé, quisiera que todo sea distinto, quisiera portarme contigo de otra manera, de un modo que te agrade y no reniegues, pero no sé qué sucede cuando estoy contigo, yo no soy así del todo, quiero decir que puedo ser así pero por ratos, sin embargo, no sé.
Ay, ¡Moisés!
Yo tampoco sé lo que sucede.
Estoy demasiado confundida por el momento
y tengo miedo.
No sé si me entiendes, no sé si me escuchas... pero no he mentido
cuando he dicho que quería que te mueras
y luego que vivas.
Es que no sé cómo entenderlo
Si fueses más clara lo entendería.
Me encantaría que fueses más clara
Lo sé, no soy clara.
Hay cosas que no sabes, que no preguntas
no sé si porque no quieres saberlas
o porque estás contento así
Y yo las voy diciendo poco a poco
porque me ahogo en ellas
Pero me estoy perdiendo, y me dan ganas de maldecirte y culparte por todo
Siempre me echas la culpa
Digo que me dan ganas, en esta ocasión no lo hago
no sabes en lo que se han convertido mis noches
cuando me quedo pensando
No lo sé porque no me lo dices
Te lo guardas para ti. Yo hoy te dije que hablaras, que girara la conversación en torno a ti y sin embargo
Me gustaría que te abrieses conmigo
En fin, sólo sé que me encanta estar contigo aunque a veces me porto como dijiste, como un niño maleducado.
Un beso, hoy hay luna llena.
Hoy hay eclipse, Moisés.
Ahora mismo quisiera abrazarte fuerte, fuerte.
Nos vemos.
La luna se pondrá roja, espero que podamos verla.
1:30, quizá 2:00
... Qué hacer y qué decir...
Si me dejo llevar por mis impulsos te diría: ¿Qué harás mañana?
Si dejo que todo siga como lo estoy pensando…
Me gustaría ahora mismo abrazarte fuerte, fuerte.
Nos vemos.
Nos vemos.


MOISÉS
AZAÑA

lunes, 5 de mayo de 2014

-un corazón infectado
necesita alcohol para desinfectarse-


febrero 14

moisés azaña

miércoles, 9 de abril de 2014

CIUDAD INMUNDA



-He nacido en esta ciudad del odio
en que el pan se arrastra por avenidas de zapatos sin nombres
Hemos nacido
Te repito
Hemos nacido
date cuenta
en esta ciudad inmunda
en la que el amor se perdió para siempre
sin aprender a cruzar la pista
y los semáforos
ya no sirven
ni el rojo  ni el verde  ni el naranja
ya no son colores
(los semáforos son tus ojos
y ya no respiran)
Y hemos empezado a llovernos todos
y ya nadie nos calma
y ya nadie nos colma
Hemos empezado a morirnos
desde el mismo instante en que nos conocimos
frente a un espejo
y supimos
desde siempre
que ese rostro que nos miraba
(nos atormentaba)
día y noche sin disimulo
era el nuestro
el que llevamos hoy
el que llevábamos esa vez en que nos quedamos solos
frente a la avenida con gente
el que llevaremos el día que nos iremos de este instante
más locos 

más solos y acompañados de lo que somos frente a una pantalla
gigantes fracasos de nacer
gigantes entusiasmos de morir
y el suicidio es una palabra rota que nos intoxica
aplastados de seguir vivos
muertos gigantes de morir ayer
antes que el presente nos pise con su eterno futuro
Estamos jodidos 
arrastrados
dichosamente perdidos
Es decir
estamos vivos

Qué cagada-


Moisés Azaña Ortega