viernes, 30 de abril de 2010

Nunca creí que la muerte fuera tan dura y rápida, y mucho menos presumí que al igual que la vida, la muerte también continúa, prolonga su existencia: florece. Escarba océanos en el alma y, en realidad, jamás muere. La muerte vive, y su existencia duele más que los sufrimientos cotidianos.

mayo 2009
AZAÑA ORTEGA

5 comentarios:

Gabriela Parra dijo...

En efecto señor Moisés, la muerte esta sobreestimada. La muerte es lo que somos, porque la vida ya estaba ahi cuando nacimos y mas aun, ahi estara cuando muramos. Lo que lo convierte en paradojico, somos muerte.

La vida es parte de la muerte que se disfruta. O viceversa.

Saludos Venezolanos.

мαyяoрolis dijo...

La muerte es el punto culminante de tu misión en la vida.

Yo no le tengo miedo, ni pavor, solo un respeto, ella sabrá cuando presentrase ante nosotros y nuestros seres queridos.

Ya tenía un rato sin pasar por aquí, he tenido abandonado el blog, aún asi, visitaré lo mas que pueda :D

Saludos!!

SIN CALZÓN dijo...

La muerte nos ama, nos llama y nos mata, Gabriela. No moriré sin escribirte lo que te prometí (¿fue una promesa?). Y Mayropolis, muchas veces la muerte llega antes, mucho antes de haber concluido con nuestra misión. Y espero venga seguido, sino, será como pequeñas muertes, no se abandone.
Abrazos.

Moisés AZAÑA ORTEGA

Anónimo dijo...

La muerte no es rápida. (Jamás)

SIN CALZÓN dijo...

Se nota que todavía no la conoces. Digamos que es rápida y también es lenta, no hay una ley que la establezca o la defina con certeza. Pero la que yo viví fue demasiado rápida. Hoy era y hoy dejaba de ser.

Agradezco el comentario disímil, aunque para la próxima espero dejes tu nombre. Cuídate.

Moisés AZAÑA ORTEGA