domingo, 21 de febrero de 2010

Despertar de un domingo

Los domingos lentamente despiertan los sonidos. No a la hora habitual de los días laborales, da las siete y el mundo aún es silencio, da las ocho y algún caño se escucha desde otra cuadra, da las nueve y recién pasos y palabras van fomentando maniobras que acaban con el sosiego que brinda la inactividad humana. Pero todo se forma suave y con la fina seguridad de no ser explícitos, las vocales se enredan en volumen, tiernos, y crece cual orquídea en madrugada, pero llega un segundo (fatídico segundo) donde concluyen los falsos respetos y de golpe inundan las malezas que fluyen etiquetadas por las bocas.

Domingo 29 de noviembre de 2009
AZAÑA ORTEGA

6 comentarios:

César Antonio dijo...

Los domingos sí no tengo el privilegio de amanecer con los sonidos. Cuando despierto ellos ya están revolcándose con fragor afuera en la calle.

SIN CALZÓN dijo...

A qué hora te levantarás.

Moisés Azaña Ortega

мαyяoрolis dijo...

Los domingos es difícil que yo perciba lo que plasmas en el post jaja...descansar y dormir mucho es mi hobbie ;)
Aunque no demerita que pueda uno mismo convertirlo en un día especial, o común :)

SIN CALZÓN dijo...

Por una indescifrable razón los domingos generalmente despierto más temprano. Claro que esto no lo convierte en un día fenomenal, a veces sí, a veces no. Por estos días acá juegan los carnavales. Chicos y grandes se mojan con globos de agua, baldes de agua, se manchan la cara con betún, y cosas así. Entre tanto, me quedará envidiarte un poco tu hobby dominical. Cuídese Mayropolis.

Moisés AZAÑA ORTEGA

J.M. Ojeda dijo...

¡Hola!
Pues ¡Sí! Suele pasar...
Se despierta despues... Despues del despertar.

Saludos de J.M. Ojeda

SIN CALZÓN dijo...

Lo importante es despertar.

Moisés AZAÑA ORTEGA