domingo, 6 de junio de 2010

El dolor de la indiferencia es peor que el de las balas. YUYANAPAQ. Para recordar

Hacer una exposición fotográfica no es fácil. No solo se necesita tiempo, también constancia, porque nunca falta uno u otro percance que interrumpa los entusiasmos y las buenas iniciativas. Esta semana se han expuesto fotografías sobre el conflicto armado iniciado en los ochenta en el interior del Perú. Pudo realizarse gracias a Carolina, Oswaldo e Ivonne, quienes por voluntad propia y sin fines más que los de concientizar, se dieron el trabajo que nadie esperaba sentir en el pasadizo de la facultad de Letras y Ciencias Humanas de San Marcos. Además de las fotos, también hay citas de escritores y comentarios de alumnos y docentes. A mí me encargaron uno y es justamente el que a continuación expondré.





¿Acaso nacimos para matar? ¿Qué se gana con una muerte? Quizá nos preguntemos dónde está Dios, pregunta vana y sin respuesta. Detengámonos un segundo y reflexionemos sobre el conflicto armado, la lucha interna que no acaba y acontece allí donde tú escondes los ojos.




Una lucha tonta la del pueblo contra el pueblo. Esto no es de ayer, es de siempre. Se dice que inició el diecisiete de mayo, pero nadie puede concebir con exactitud el inicio de este dolor —las lágrimas son esclavas de la tristeza—, lo que sabemos es que todavía continúa y continuará en tanto haya injusticia, en tanto el mundo albergue en su pecho ambiciones inútiles a costa de pisotear la vida de los otros, y que en nombres honoríficos y de Dios matan luego de persignarse y dar oraciones. No se cumple 30 años de que haya empezado, esto principió cuando el desconsuelo y la indiferencia, el mayor de los pecados, empezaron a caminar juntos hasta desequilibrar un largo presente que todavía sufre y se agiganta.

Lo peor no es que haya sucedido, lo peor es que aún vivimos creyendo que nunca sucedió. O lo que es lo mismo: indiferentes como si nunca haya sucedido. Seguimos viviendo de espaldas al dolor. Esta realidad en tanto no nos choque es una realidad extraña y de congoja efímera. ¿Qué hubieras sentido si uno de los desaparecidos hubiera sido tu padre, tu hermano o un amigo? Tal vez como ellos todavía conservarías la esperanza de un día verlos regresar.


mayo 2010



AZAÑA ORTEGA

11 comentarios:

Anónimo dijo...

RECORDAR. Esa palabra rondó mi mente durante el tiempo en el que se preparó la exposición. A ello también se sumararía: DECIDIR.
Hemos DECIDIDO RECORDAR. Recordar para aprender de lo bueno y malo que se hizo alguna vez. Porque la lucha que se inició hace 30 años también nos concierne como hecho que compone nuestra memoria social, a pesar de que muchos traten de negar los hechos.

Se le agradece por su comentario para la muestra ^^

SIN CALZÓN dijo...

El agradecimiento va sobre todo para los que hicieron posible la exposición, es decir, para Oswaldo, Ivonne y Carolina.

Se necesita más de estas iniciativas.

Moisés AZAÑA ORTEGA

Octavia dijo...

* Recordar y tomar conciencia ..
tan reales y tan tristes esas fotografías.


Bien Caro ! ^^ Ivonne y Oswaldo (aunque no los conozca ) y gracias Moises por compratir la muestra

SIN CALZÓN dijo...

Sí, TOMAR CONCIENCIA, y no precisamente sentados cómodamente desde nuestros sillones con los brazos cruzados. En este preciso instante cuántos mueren, cuántos se pelan de frío, cuántos están en alguna facultad exigiendo que se cumplan sus derechos.
Yuyanapaq.

Abrazos Octavia.
(Me agrada el nombre Octavia. ¿Realmente te llamas así?).

Moisés AZAÑA ORTEGA

SIN CALZÓN dijo...

Ah, por cierto, las fotos expuestas son más, aquí sólo he colocado algunas.

AZAÑA ORTEGA

Octavia dijo...

totalmente de acuerdo !
no, Octavia,es un nombre tan bello..no podría llevarlo,pero algunas veces suelen llamarme así :)

Anónimo dijo...

wow. que interesante el relato y las fotografias impactantes la exposicion ha de ser algo impresioanante en todos los sentidos.

felicitaciones a quienes formaron parte.

un beso paa ti

Anónimo dijo...

por cierto.. no te habia visto... me parece que es una Yamaha pacifica?.. pues es muy bonita!
tiene nombre?

SIN CALZÓN dijo...

Sí, Octavia es un nombre agradable aunque no sé si realmente sea «tan bello» como mencionas, pero me gusta. La exposición también estuvo excelente, no es que sea la primera vez que hayan expuesto, si mal no recuerdo el la Comisión de la Verdad y Reconciliación lo hizo la primera vez en el dos mil por los veinte años, ahora en San Marcos lo hicieron por los treinta años. Es una manera de no olvidar lo que ha pasado en el país, el dolor no se olvida. Y con respecto a la guitarra, claro, es una Yamaha, y también tiene nombre, sin nombre como que su existencia no sería la misma. Cuídese Sonia, cuídese Octavia. Muchos cariños para ustedes.

Moisés AZAÑA ORTEGA

César Antonio dijo...

Es una reflexión muy seria, y es cierto, ¿qué hubieramos sentido si uno de nuestros allegados queridos hubiese sido víctima de aquellos lamentables sucesos que ensangretaron nuestro país? Como decías un día que te encontré meditabundo -mientras ibas a la biblioteca central-, a muchos que no han vivido esa época eso del terrorismo parece una ficción, un buen argumento para un montón de películas. Es bueno que gente como Oswaldo y compañeros hayan buscado la forma de hacer conciencia en la mente de ésta, nuestra juventud.

SIN CALZÓN dijo...

Y hay tanto por hacer, César, tanto que es indigno cómo se malgasta el tiempo.

Moisés AZAÑA ORTEGA