miércoles, 8 de abril de 2009

Barbas al limbo

1) Ya es hora de afeitarse, de cortarse el cabello, de acicalarse, de aparentar —mínimamente— ser persona, no el estropajo y desgreñado ser que tengo como tapa alma.

2) La barba y el bigote no han sido rasurados desde el día en que un amigo me ofreció trabajo que a él también le ofrecieron en enero. Y luego de preguntarle si podía presentarme tal como estaba, me aconsejó que por lo menos me afeite.

3) Antes de que dolorosamente pase el gillette por mi rostro, sostuve durante varios segundos el espejo y traté de fotografiar en la memoria la mueca y los gestos extraños que producía con el crecido bigote y la abultada barba. Mirándome, tratando de perpetuar la imagen preafeite, observando ese bigote que han rosado labios sin ninguna queja, procedí a cortar con tijera hasta dejarlos cortos para que no dificulte luego la maniobra de la que todavía no era ni soy experto debido a las pocas afeitadas que en mi vida ha cursado mi faz.

4) Parecía otro, no era yo, faltaba esa facha prehistórica que solía lucir, me sentí extraño, y noté en el espejo que el nuevo rostro con que nací después de rasurarme también se sorprendió y me miró extrañado. Matar al bigote y a la barba fue matarme a mí.

Moisés Azaña Ortega

10 comentarios:

Gabriela Parra dijo...

Curioso, venia dispuesta a comentar algo referente a la entrada, y cuando pulsar "escribir un comentario" lo primero que leo es "es libre" de lo que dice "haga su comentario, es libre".

Al caso.

Sé libre.
No has matado a nadie, la imagen no es lo que somos al menos que eso queramos que ser.

Ya se lo he dicho señor Moisés, está dejando que le afecte demasiado. Vamos...aprendamos a ser positivos. Me uno a su causa =).

Anónimo dijo...

Eso dices tú... Yo me pregunto qué habrá dicho aquel rostro del espejo al descubrir que tú serías su portador por un buen tiempo.

Saludos... Hasta que te crezca la barba.

Caperucita Roja.

Epidemor dijo...

Sí, debes verte extraño. Y yo también te miraré extraño y extrañado.

No sé cómo habrás quedado, pero si me ves un día de estos, hazme notar que eres tú, de lo contrario, no creo poder distinguirte XD

SIN CALZÓN dijo...

A
Gabriela Parra: Que despistados somos ambos, por lo menos en este caso. Tampoco me había percatado. / ¿Libre? ¿Hasta qué punto somos libres? «Somos libres, seamos, seamos seámoslo siempre...» (Himno nacional del Perú) / No es que haya matado a alguien, quizá me sentiría mejor si lo hubiese hecho. Y trato de que no me afecte pero de rato en rato el punzón cuadra su látigo allí, y el caminar se torna disímil al de siempre. Pero gracias Parra. Ah, y no soy señor, señorita Enamorada.

Caperucita Roja: La enigmática Caperucita. Cuál será tu real identidad. / También me pregunto lo mismo. La respuesta que se dignó a dar fue puro gesto difuso.

Epidemor: Jaja... La cuestión es que me he afeitado en el campo de la ficción. En la realidad apenas me he bajado el bigote. Pero en unos días el papel saltará a los caminos reales y entonces empezará la confusión y tendré que pasarte la voz para que sepas que el hombre que te saluda no es un ser extraño sino el mismo huevón pero sin bigotes y sin barba.

Moisés Azaña Ortega

Gabriela Parra dijo...

Una vez un profesor del bachillerato al que tengo gran estima, me enseño, que la libertad de uno termina cuando comienza la de los demás. Nunca creo que nos sintamos mejor si matamos a alguien, asi no tenga nada que ver con nosotros, es como si mataramos una parte nuestra. Somos humanos nuestro destino no es acabarnos de esa manera. Ahora, sé que no esta siendo literal, pero no creo que alguien en su sano juicio pueda acarrear con la muerte de otro ser humano en su consciencia.

El tratar, no siempre es suficiente, las acciones son mas satisfactorias. Creame en esta. Si usted no es señor, yo menos seré señorita enamorada.

=) Saludos.

SIN CALZÓN dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
SIN CALZÓN dijo...

No creo en un destino «tal» para la humanidad, no creo en el destino. / Cuando trato, existe el acto, aunque no siempre satisfactorio. Sin embargo, no tengas la imagen pesimista y sombría que puede acarrear el dolor en mí. Además, no es continuo, son, por decirlo de algún modo, titilantes, se apaga y se enciende de cuando en cuando. / En estos últimos días, sobre todo por tus palabras, me he sentido anímicamente mejor. Gracias Parra, señorita No enamorada, se la debo.

Moisés Azaña Ortega

Gabriela Parra dijo...

Uhm sabe? Eso de la imagen pesimista y lo que el dolor pueda hacerle, de forma intermitente es -en parte- una constante pasiva. Algo que esta de fondo asi no se desee, ya le comentare porque estoy tan interesada en que no se ahogue en esto. Me alegra que mi campaña en pro del positivismo humano se escuche tan lejos -tanto que sentirlos cerca-. La idea es no decaer a las adversidades y pues se que la vida tiene inconscistencias pero...hey! No importa! A cubrirlas!. Saludos no señor Moisés =)

Henry dijo...

tranquilo, barrabas.

SIN CALZÓN dijo...

A
Gabriela: Desearía que me cuente por qué está tan interesada en esto. Pero no sería por este medio, pues no me gustaría que todo el mundo sepa lo que le sucede. Ya sabe mi correo, allí la espero. :)

Henry: ¿Barrabás? Qué habrá hecho él para que lo comparen con esta mala copia de ser humano.


Moisés Azaña Ortega