martes, 20 de marzo de 2012

Debo condenar a Dios por este corazón de mierda que tengo bajo mi camisa. Esta sensibilidad que me mata, estos obstáculos que solo yo me pongo para tener la excusa imperfecta de no caminar, de no sonreír solemnemente como lo haría un loco o lo haría mamá en una de esas noches mágicas en que se ve tan hermosa.
febrero 12
AZAÑA ORTEGA

miércoles, 7 de marzo de 2012

Campana de lágrimas, cielo atormentado, te hundes en tu comisura como si algún guardián escapara, como si algún dios se desvistiera y luego te desvistiera. / El alma de la lágrima inunda el cielo, te mojan los pies y abres la ventana para que el cielo también moje tu pared. Y silenciosa y agachada, escupes lo que besaste, lo tiras al océano que dejó su piso en el crepúsculo. / De tus lágrimas hacen el mar, una cadenita de perlas y un anillo de bodas. De tu lágrima sumerge el cielo. Y suenan las campanas más tristes. Más campanas. El cielo está de luto.

diciembre 11

AZAÑA ORTEGA

lunes, 20 de febrero de 2012

Dibujo tu piel en
mi memoria

abrazo tus labios
robo tus dedos.
La ternura de esos ojos redondos—osos disecados
lagartos perdidos—
también me pertenecen.
septiembre 06
Moizés AZAÑA

viernes, 3 de febrero de 2012

Encuentro

Antes de pronunciar mi nombre, me miró largamente. Todavía dudoso me extendió la mano. Roberto ya no era el niño con quien hacía travesuras y jugaba con piedritas en la losa de la Cruz Roja, pero continuaba con la misma panza de siempre y parecidos cachetes. «Antes estaba más gordo, ahora estoy tratando de bajar». Estudia Ingeniería Civil y se recursea tocando percusión en una orquesta los fines de semana.

Recuerdo cómo fijamente me preguntó si tenía tiempo. Creo que eran las diez de la noche. «Vamos, te invito…», sin esperar mi respuesta cerró la puerta de su casa y ya caminaba adelante guiándome hacia algún bazar. Sentados en una banca frente a un parque descolorido bridamos con Frugos y galletas San Jorge.

Me tomó como su psicólogo y la confianza primigenia, infantil y pura que algún día tuvimos, regresó de manera espontánea. Se marchó de su casa por cuatro años, en el nuevo vecindario conoció a su ex que, además de engañarlo, le dejó de herencia la duda y la desconfianza. Su ex es la mujer de su vida pero también es la hijastra de su tío. Pero no son nada de sangre, me cuenta, puede ser su esposa pero ella tiene planeado un viaje a Madrid en febrero próximo. No entiende cómo puede dejarle, él no se iría a otro país si no fuese con ella… Intentaba contármelo todo en esos minutos, sin perderse ninguna de las estrofas mal compuestas de su música. Esa música que ya no escuchaba hace tanto y que hoy tenía otra voz, otro lenguaje, otra marca.

Sin querer, en menos de dos horas, habíamos hecho un compendio de alegrías, desgracias y nostalgias. Mientras lo miraba traté de recordar su rostro de niño, jodido y coqueto, pero nada, al frente de mí estaba un sujeto desconocido: cabello corto peinado hacia atrás, ojos claros, mirada percudida, sonrisa sin la diablura que desvelaba inocencia e ideales cuando éramos compañeros de clase en primaria. Esa voz nueva, extraña, continuaba hablando. Había gestos y sonrisas que, sin embargo, no habían cambiado en la suciedad de nuestros años.
septiembre 2009
aZaÑa oRTEGA

viernes, 27 de enero de 2012

Hay una época en que tenemos todo el tiempo del mundo. 
Después solo tenemos nuestro tiempo.
 Y en algún momento indeterminado 
ya no tenemos ni el momento,
 ni el tiempo. 
            Ni el mundo.


septiembre 11


AZAÑA ORTEGA




martes, 3 de enero de 2012

Guardo en mi bolsillo una lágrima por si a alguna tristeza le faltase un mar donde ahogarse.

diciembre 11

AZAÑA ORTEGA

sábado, 31 de diciembre de 2011

Qué sería yo sin esta habitación, aquí existo, aquí soy y también aquí, en este mismo lugar, dejo de ser. Cuántas veces tirado en mi cama he visto el techo blanco y he pensado que lo mejor sería ser parte de ese techo, es más, ser el propio techo antes que ser yo. Y aunque no he sido un techo, he sido una pared. Una de esas paredes que son como una piel o una oreja, que se duelen, que se niegan, que se pierden, que se quiebran. Una pared que le falta color, una pared que todos ven y que todos ignoran. Una pared que sufre sin que se den cuenta.

Moizés AZAÑA

domingo, 18 de diciembre de 2011

Sol homicida

Sucio sol. Inmoral. Ayer, hoy. Sol amoral. / Esta primavera sin árboles y sin pájaros sí duele. Enferma, cansa, mata. / Sol homicida. / Los ladrillos se funden, las pistas se fermentan, las ventanas palidecen, los fierros se broncean, los carros se incineran. / Un sol pecaminoso, desbordante, descarado. / Un sol muy humano.

noviembre 11

AZAÑA ORTEGA

martes, 8 de noviembre de 2011

La áspera ficción que tus ojos arañan
van marcando en mi pecho
eternidades podridas.




AZAÑA ORTEGA

martes, 1 de noviembre de 2011

domingo, 23 de octubre de 2011

El exilio del estiércol


Hemos llegado acá sin entender el camino.
Hemos pisado de todo
y ahora vamos pisándonos a nosotros mismos.

Es octubre por la noche y me pregunto cómo retomar algo que ya asumía muerto. Cómo tender los lazos a un camino que ya creía cerrado y del cual sólo esperaba que la nieve o el polvo de los años empezara a desdibujarlo.

En estos últimos tiempos no he hecho gran cosa, ni siquiera he hecho algo. He intentado vivir bien, simplemente, y me he dado cuenta de lo poco que he vivido. Y como si vivir fuese alejarme de mí o centrarme en lo más hondo, he vuelto a caer de cabeza hacia el mismo punto para (re)empezar de nuevo. Todos los días, todas las noches porque realmente nunca empiezo.

Hoy, por ejemplo, he vuelto a empezar. El camino recorrido —que pensé recorrido— no ha sido más que tiempo acumulado. No hay ningún camino recorrido. Nunca he andado. He permanecido de pie. Quizá en la espera de que una fuerza ajena me empuje (hacia adelante o hacia atrás). Así, he asistido a los días con puntual impuntualidad, acumulando observaciones, creyendo que las caídas y los errores me enseñaban algo. En realidad, lo único que hacía era engañarme. Y casi siempre, después, desengañarme. Un juego iluso que me permitía convivir con los días, mas no con las noches que llegaban insolentes.

No hay nada más triste que saberse inútil ni nada más tonto que aceptarlo. Y no aceptarlo quizá sea más insensato. Porque es mejor abandonarlo todo y asumir el reto de no caminar, quedarse plantado allí bajo el sol, bajo la lluvia, bajo los zapatos y empezar a pisarse sin ninguna piedad, minuto a minuto, una y otra vez, hasta quedar sin vida. Y al menos así imaginar recuperada la dignidad que obtienen lo muertos. Al menos así conquistar la libertad de los encadenados.

Si hemos dejado (abandonado) el mar
no ha sido por necesidad ni por entusiasmo,
ha sido por cobardía.

9 / 10 / 11
AZAÑA ORTEGA
(intentando volver... EN MÍ)

jueves, 26 de mayo de 2011

Ayudemos al Perú. No a la corrupción. No a Keiko.










Votar en blanco es darle el voto a esta inombrable.


Votemos con confianza por Ollanta.


PD:
Mañana viernes 27 de mayo en la plaza San Martín: Rafo Raez, Del Pueblo Del Barrio, Manuelcha Prado, Lalo Salazar, Fernando Rentería, La Sarita, entre otros grupos comprometidos con la transformación y democracia del Perú, ofrecerán el CONCIERTO POR LA GRAN TRANSFORMACIÓN DEL PERÚ en apoyo a Ollanta. La entrada es libre. http://www.diariolaprimeraperu.com/online/espectaculos_8.do
PASA LA VOZ. Que la historia trágica de los noventa no se repita.


AZAÑA ORTEGA